Por:
Félix Miranda Quesada (*)

Son tiempos difíciles para la economía y, principalmente, para la economía de las clases más desfavorecidas, para los empleados que viven de un salario y que han visto disminuido el mismo por el cierre de empresas, por disminución de jornadas y por disminución de los salarios que percibían hasta hace solo unos meses. Pero también se han visto afectados en su economía y por lo tanto en su estabilidad familiar y social, las personas que han dependido de un trabajo por cuenta propia, sin un patrono y sin los beneficios de seguridad social, aguinaldo o vacaciones. Todo esto, nos ha llevado a tomar decisiones de cambio, en algunos casos, decisiones drásticas.

Ante el panorama descrito, el cual para nadie es desconocido, todos nos hemos visto en la necesidad de tomar acciones para poder salir adelante y sacar adelante a nuestras familias, que dependen de nosotros; para poder vivir, al menos, de una manera aceptable y digna, en cuanto a las necesidades básicas diarias. Algunas personas ya empezaron, otras están pensando en hacerlo y, probablemente, todos deberemos hacerlo en algún momento. Y, ese cambio empieza con una idea, un proyecto, un emprendimiento.

Si ya empezó o va a empezar

Si usted ya empezó o está por empezar con un proyecto diferente a lo que ha venido haciendo hasta ahora, por motivo de la situación mundial que estamos viviendo y que está afectando principalmente a los que menos tienen, o sea a las familias más pobres, o si está por empezar, es muy posible que usted en algún momento desde que empezó con su idea ya haya pensado en rendirse o que en alguna ocasión, se vaya a sentir tentado a hacerlo.

Si ha pensado en rendirse o le llegara ese deseo en alguna parte de su proyecto o emprendimiento, es el momento de detenerse, pero solo para reflexionar, reorganizar sus ideas y tomar el coraje necesario para continuar y, llevar a feliz término ese proyecto, esa idea que, en un algún punto inició. Probablemente coincidamos en que las principales razones que usted está poniendo como “excusas”, aunque no las únicas, para alejarse de su proyecto y que, sabemos las ponen la mayoría de las personas que inician un proyecto, son la falta de tiempo, falta de dinero o falta de habilidad y capacidad. No importa cuál sea esa razón o excusa, que puede ser cualquier otra no mencionada aquí, no desista de su proyecto, no desista de su propósito de mejorar su economía y su situación en general. Es el momento de analizar detenidamente sobre “eso” que lo está deteniendo o lo puede llegar a detener, porque cualquier excusa utilizada para dejar de desarrollar su proyecto de vida, no es más fuerte que sus capacidades y habilidades que lo han llevado hasta el punto donde se encuentra o se encontraba antes de la pandemia actual.

Es hora de planificar su tiempo, hacer un cronograma en el que refleje claramente en qué está invirtiendo su tiempo, qué está haciendo en cada tramo del día, descubrirá con mucho asombro y talvez alegría que “le sobra” tiempo para desarrollar ese proyecto y llevar a cabo esas actividades que mejorarán su forma de vida y de su familia. ¿Dinero y recursos? Siempre recuerdo cuando en la Universidad, en los cursos de pedagogía nos ponían como ejemplo, a docentes que si recursos, en lugares retirados, alejados de las comodidades de la ciudad, pero con planificación y con buenas ideas, lograban superar en sus clases de las diferentes disciplinas a aquellos educadores que tenían todas las comodidades. Así que, con pocos o muchos recursos, siempre se puede salir adelante en ese proyecto de cambio.

Piense en los grandes y exitosos proyectos que hoy le dan vida a la economía y de los que, de alguna forma usted y yo formamos parte como consumidores o usuarios. ¿Cree que sus desarrolladores nunca pensaron, en algún momento, en desistir o que no tuvieron tropiezos de diferente naturaleza? Pues la historia y anécdotas de ellos nos dicen lo contrario. Se requirieron, en ocasiones, muchos intentos, hubo tropiezos y obstáculos que sus creadores supieron aprovechar, aún contra su deseo de no seguir, para ser los proyectos y empresas que hoy son. ¿Habilidades? Nunca más que hoy y sobre todo en la coyuntura actual, hubo tanta información disponible a un costo sumamente bajo y hasta gratis, para desarrollar casi cualquier proyecto.

Anímese a empezar, continuar o concluir ese proyecto que mejorará sus condiciones de vida. Que la “falta de tiempo”, la “falta de dinero” y la “falta de habilidades” nos sean justificación ni excusa para alcanzar el éxito. Y, si no había pensado en una alternativa para su condición actual, lo invito a que piense en esa idea, esa habilidad que no está aprovechando y gánele a las “adversidades” que las circunstancias nos presentan. Concluyo con esta frase: “si otros han podido, tú también puedes”. Hasta la próxima.

(*) Contador Público Autorizado
Emprendedor