CÓMO TRATAR ALGUNAS RELACIONES TÓXICAS

Félix Miranda Quesada
Félix Miranda Quesada

¿Hay personas en tu vida que regularmente te hacen sentir mal, de alguna manera? A la mayoría de nosotros nos importa lo que los demás piensen de nosotros, por lo que reconocer que alguien no acepta los juicios que hemos hecho, cómo actuamos o cómo nos vemos, puede resultar perturbador. Además de que cuando nos juzga alguien cuya aprobación anhelamos, como una madre, un padre, un jefe, un cónyuge o un maestro, las críticas pueden crear una angustia intensa y dañar la confianza en nosotros mismos.

El desprecio o la desaprobación severa por parte de las personas que nos aman, de quienes esperamos consejos cariñosos o insinuaciones valiosas, pueden resultar particularmente tóxicos.

Cuando una persona no nos aprueba, eso es válido, pero otra cosa muy distinta es permitir que su disgusto o desaprobación forme nuestra propia imagen y personalidad, y eso prácticamente puede llevarnos a sentirnos afectados negativamente.

La Ex Primera Dama de Estados Unidos, Eleanor Roosevelt declaró: «Ninguna persona puede hacerte sentir realmente inferior sin tu consentimiento». Y estaba en lo cierto. Los comentarios desfavorables sobre nuestras vidas son opiniones, no verdades.

Exactamente como nos sentimos nosotros mismos, es un hecho muy importante para nosotros; por lo tanto, es saludable y sensato fomentar relaciones que despierten lo mejor de nosotros y alejarnos de aquellas que nos deprimen. No obstante, existen dos métodos que vale la pena intentar antes de deshacerse o restringir el contacto con personas esenciales a quienes respetamos.

Trate de equilibrar la conexión confrontando respetuosamente esas influencias desfavorables en su vida. No los ataque ni los lastime, simplemente dígales exactamente cómo se siente cuando lo critican de determinada manera y también observe si se preocupan por lo que usted les dice, lo suficiente como para modificar su conducta.

Trate de crear inmunidad a su negatividad si eso no funciona. Piense en los comentarios molestos de su severo crítico como cosas irracionales e ignórelos.

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