SOBREPONIÉNDOSE A LOS MOMENTOS CRÍTICOS Y DIFÍCILES DE LA VIDA

Por:
Félix Miranda Quesada (*)

Félix Miranda Quesada

Dicho como en el título de este corto artículo, es totalmente entendible, pero si decimos resiliencia, talvez sea un poco más difícil entender de primera entrada, de qué estamos hablando. Sobre todo para las personas que por razón de su oficio o profesión no vive actualizándose en temas del lenguaje.

La resiliencia: tema de actualidad

En la actualidad es común escuchar hablar de resiliencia o leer sobre el tema de la resiliencia, lo que no es otra cosa que “la capacidad de sobreponerse a los momentos difíciles o a situaciones inesperadas, con clara connotación de volver a la normalidad”.

La palabra resiliencia se refiere a la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y difíciles y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad. En este sentido se sabe que algunas personas tienen una gran capacidad para superar las adversidades y avanzar hacia cosas mejores en su vida. Pero, aun y cuando se dice que no se relaciona con aspectos genéticos, lo cierto es que, aunque no todas las personas poseen esa capacidad o habilidad, todas pueden lograrlo.

Las personas con resiliencia no necesariamente son conscientes de poseer esa capacidad, sino hasta que la aplican en su vida, demostrando su espíritu de lucha, esfuerzo y sacrificio, teniendo siempre el deseo de salir adelante.

Ahora bien, la persona resiliente (con capacidad de resiliencia) no solo sabe o logra sobreponerse a la adversidad, sino que es asertiva en sus acciones, opiniones y decisiones; ve con positivismo las cosas que puedan ser tomadas como negativas como la enfermedad, una recesión económica que podría significar la quiebra, incluso de sus negocios o la pérdida de su trabajo.

Contextualizando la resiliencia

Y, tratándose de la parte práctica, que es lo que podría interesarnos más allá de conceptos teóricos, podríamos comparar de manera acertada, a la resiliencia, con la fortaleza, la resistencia, el coraje, la valentía; aspectos todos, sobre los que es posible trabajar si no se cuenta con ellos de manera espontánea y natural. Y, considero que es un deber trabajar en ello y lo invito a hacerlo, amable lector. Para ello, deberá buscar una fuente de inspiración, algún ejemplo a seguir o alguna razón para luchar. Pero, sobre todo, buscar la fortaleza en Dios para que pueda decir, parafraseando al salmista bíblico: “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco” (Salmos 92:10). Esta fuerza le permitirá superar cualquier obstáculo y no ceder a las presiones de la vida, no importa cuál sea la situación.

Cubrirse de resiliencia nos ayuda a tomar decisiones correctas, venciendo temores y miedos y logrando así, una superación en nuestra vida, en cualquier campo, que redunde en nuestro bienestar y en el de nuestros seres queridos.

Como conclusión, es necesario que trabajemos en el desarrollo de la resiliencia, apropiarnos de esta cualidad, para poder creer y vencer todas las adversidades que impiden nuestro desarrollo personal, material y espiritual. Trabajemos en ello. Anímese.

(*)
Contador Público Autorizado
Administrador Financiero

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